
Mi hermana mayor, Lidia Agustina, era maestra desde los 17 años, ejerciendo el magisterio en la provincia de Buenos Aires, hacia donde viajaba sola todos los días.
Por esta causa, ingresé, en 1946, en la Escuela Normal Nacional de Lomas de Zamora, situada en Bánfield, a tres cuadras de la estación ferroviaria. Nosotros vivíamos en el barrio de Floresta, y por eso, yo tomaba el tranvía 84 en la esquina de Gaona y Nazca, hasta Constitución., y allí, el tren de las 07.20 hs. que me dejaba en Bánfield a las 07.45 hs.
Se trataba de un colegio mixto, para mí, otra nueva experiencia, y me pareció extraordinario y majestuoso.- En aquél lugar había muchos ingleses, por el tema del ferrocarril. Al respecto, tuve dos compañeros y amigos excelentes, tales como Susana Antraygues y Leslie Ashton, y otra hermosa compañera, Doris Payn .Muchos otros no eran ingleses, y fueron grandes e inolvidables amigos míos, como Soracco, Borrelli, Massera y Quillici, entre los varones, así como Emma Sarpi y Bessie Devoto, entre otras chicas. Fuímos verdaderamente amigos.-Y compañeros inseparables durante dos años…
De los profesores, al que más recuerdo hasta hoy es al Padre Antonio, profesor de Religión, que era sacerdote Franciscano, educador del Colegio Euscalechea. Ël me quiso mucho, porque creía que yo era inteligente, y él, que era Físico y Astrónomo, se sorprendió porque un día le pregunté si todos los cuerpos celestes que giran alrededor del sol, no serían electrones, y nosotros, pequeñísimos átomos de esta maravilla llamada Universo! …
Ese sacerdote fue el que me enseñó, como nadie, la Teoría Atómica, y me pronosticó“haber sido bendecido con el Don de la reflexión y el Razonamiento”.
El Padre Antonio falleció en 1947, y yo asistí a su funeral en el Colegio Euscalechea.- No lloré, porque me lo imaginé feliz, por poder pasear las partículas de su mente por el espacio sideral, mezclándose alegremente con las partículas de Polvo Cósmico, es decir, con las nuevas Vidas…!
Aquel colegio, tenía en medio del patio, un gran árbol, lleno de Guayabas, muy coposo, bajo el cual, en los recreos, intercambiábamos nuestras ideas deliradas sobre la vida, la muerte, la Patria, (tímidamente, el Amor), las Ciencias, y cada uno exageraba sobre las supuestas cualidades de sus Padres.- En aquella época los Padres aún eran Modelo para tratar de copiar, y el Amor se mencionaba con cierta timidez, es decir, acotadamente, SIN exabruptos, con los sencillos límites que marcaba el buen gusto, todo tratando de no desentonar, y muy especialmente cuando se conversaba Adultamente con aquéllas tiernas y adolescentes compañeras…
Bánfield era un hermoso lugar, con lindas casas, las aceras con césped muy prolijo y casi todas con su naranjo en el centro, lo que regalaba un paisaje inolvidable de blancos azares que inundaban con su dulce perfume, todo el ambiente.-
Tuve la oportunidad de disfrutar todo eso, ya que tenía que asistir a clases de educación física dos veces por semana. Entonces, salía del colegio a mediodía y caminaba sólo por el barrio hasta las 15 hs, en que me tenía que presentar en el estadio del Club Atlético Bánfield, distante a muchas cuadras, donde me volvía a encontrar con mis compañeros para los consabidos ejercicios físicos, y también un rato largo de fútbol.-
A las 17 horas, nuevamente a la Estación, el tren, Plaza Constitución, y el tranvía 84 a casa: allí, las tareas para el día siguiente, y el estudio de los diversos temas…
El segundo año, fué más ó menos parecido al anterior, donde todos profundizamos la amistad. A mí me comenzó a invadir una sutil nostalgia por pensar en tener que alejarme de esa querida pléyade de amigos y amigas tan maravillosos, puesto que había decidido intentar otros rumbos.
Casi sin pensarlo, pasó todo el año 1947, y de la querida Escuela Normal, sólo me quedaron miles de recuerdos:
*Aquél hermoso álbum con las dedicatorias amorosas de todas mis compañeras y mis amigos
*El sabor tan dulce de las guayabas
*El suave crujido de la escarcha sobre el césped
*Las caminatas por las hermosas calles de Bánfield
*Los rosales y las azaleas en los jardines
*El perfume de los azares de aquélla edad feliz
*Y yo, saboreando esa riquísima merienda que mi vieja me preparaba los martes y los jueves.-
*El Ejemplo que representaban nuestros padres y los mayores.-
Por eso, hay cosas que deberían durar toda la vida; pero, como podemos leer en La Ilíada:
“LOS DIOSES NO DAN JUNTAS LAS VIRTUDES”…
*Ojalá siempre piense en las cosas infinitas, Wagneriando la brisa en mi ventana.-
*El Cielo sólo cubrirá a los que estén a la intemperie.
*Me enseñó a pensar así el Colegio Secundario (Dios se lo haga compartir a todos los Argentinos!!) -